la torta (o pastel)

A propósito de nuestra propia ansiedad, y la de algunos alumnos, por avanzar rápidamente en el estudio de una obra, aquí les comparto una idea/imagen. Enfrentar una nueva obra es como enfrentarnos a una torta: si nos la comemos de una vez y de manera ansiosa, nos podemos enfermar. Una obra a estudiar no nos va a enfermar como un atracón de torta, pero si la queremos “tragar” de una sola vez, movidos sólo por el impulso, puede gatillar efectos negativos como ansiedad, lesiones (por el estudio bajo presión), problemas de sueño, un lenguaje negativo hacia nosotros, entre otros… sin contar la posibilidad de un pobre y frustrante resultado.

Frente a una obra a estudiar, así como frente a una torta, uno se conoce. Si queremos disfrutar un trozo, primero miramos bien y hacemos el ejercicio de relacionar el tamaño del trozo con nuestro apetito. Si tengo una obra nueva que debo estudiar, lo primero es tener claro el objetivo de tiempo: ¿Para cuándo debe estar lista esta obra? y luego, atender a cómo debe estar ¿lista para un concierto? ¿leída para trabajar junto al profesor? Una vez que tenemos esto claro, miramos la torta (la obra), y planificamos cuántos pedazos puedo sacar de aquí y de qué tamaño, para cumplir mi objetivo de manera sana, y lo más importante, disfrutando en el camino.

Por ejemplo: tengo que estudiar un concierto para trabajarlo con mi profesor en 7 días; entonces puedo pensar en un pastel de 8 pedazos.

Primer pedazo/día uno: será una lectura ligera de la obra, lápiz en mano, con el fin de hacer marcas en aquellos pasajes que sabemos que requerirán más tiempo de estudio o respiraciones que servirán en algún lugar específico más que en otro. Aquí también podría ser una bueno tener claridad de cómo debemos pegar las hojas, identificar en qué momentos hay vueltas rápidas -> acomodar físicamente la obra es fundamental.

Segundo y tercer pedazo/días dos y tres: será el estudio sistemático y consciente de aquellos pasajes que has marcado en la lectura inicial.

Cuarto pedazo/día cuatro: corresponde a una nueva lectura de corrido de la obra, ahora incorporando lo trabajado en los días 2 y 3. Aquí ya estamos a mitad de camino, sería bueno evaluar cómo vamos respecto a la planificación (quizás considerar algunos ajustes).

Quinto trozo/día cinco: podría ser identificar los pasajes que más nos gustan de esta obra, o aquellos que más dominamos, y convertirlos en ejes o anclas para, desde ahí, afianzar y dominar el resto de la obra, serán nuestros pilares. Esto involucra los pasajes donde nos sentimos más cerca de la interpretación que del estudio (siempre hay pasajes así, donde nos sentimos Pahud, Gabetta o Lang Lang al poco andar). El foco este día es el placer, gozar con la obra (o lo que hemos ya logrado con ella); si experimentamos momentos de mucho gozo o de mayor dominio de la obra (subidón de dopamina), será mucho más fácil enfrentar la totalidad, y nos sentiremos mucho más seguros también.

Sexto trozo/día seis: ad portas de nuestra entrega, sería un buen momento para tocar de corrido las veces que se pueda, identificando y repasando sólo aquello que lo requiera realmente. Recuerden que es importante llegar con “la obra” y no con una “sumatoria de trozos” a nuestra clase.

Séptimo trozo/día siete: lo comemos el día mismo de nuestra clase. Será importante tomar en cuenta la hora de esta para, desde ahí, hacia atrás planificar qué podemos hacer ese día 7 -> personalmente, tomaría lo que tengo, y me propondría hacer un warmup completo en relación a la obra; por ejemplo, incluyendo escalas y arpegios en las tonalidades de la obra, haciendo un repaso lento (muy lento) de los pasajes más difíciles para trabajar sonido. ¿Qué no hacer este día? “calentar” a último minuto, los profesores notan cuando esto pasa porque la obra parece más una lectura correctamente hecha que otra cosa (y a veces no tan correctamente).

¿Y el octavo trozo? Bueno, este pedazo es ese raspadito que vamos sacando día a día (algunos se justifican diciendo que es para “emparejar” el pastel porque no quedó bien cortado, ja!). Puede ser a la escucha activa de la obra, tocada por quien nos gusta, la versión que recomendó el profesor, otras obras del estilo que nos pueden aportar, algo muy opuesto para recrear el oído y tomar nuevas ideas, o también podría ser tiempo de lectura de la partitura y su parte de piano, por ejemplo, y que también aportan al estudio completo (a terminar de comerse el pastel).

¿Te parece que esto podría ser una buena idea para ti?
Por favor toma en cuenta que el ejemplo que describí por días más arriba es sólo una idea, y está basado en lo que yo haría. Si a ti te gusta o te hace sentido lo que yo propongo, dale con eso, de lo contrario toma esto como una idea general, y desarrolla tu propia estrategia para comerte el pastel.

¡A disfrutar!

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