el poder del “no todavía”

Pocas veces he leído algo que me haga tanto sentido en muchos sentidos, como esto (imagen a la derecha). La metáfora de la mariposa, una frase tan sencilla y a la vez compleja, interpretada con maestría por Rupi Kaur.
Al pensar en la práctica, este poema me conectó con dos espacios de aprendizaje que visité en distintos formatos hace algunos años. Uno, el cuento “Una nueva flauta” que de hecho motivó en parte la creación de este blog. Y la charla “The power of believing that you can improve” que dio Carol Dweck para TED el año 2014.

En el cuento, el profesor insiste luego de cada clase a su alumno, que a su interpretación “le falta algo”. En el caso de la charla de Dweck, comienza comentando sobre una universidad donde a los alumnos que fallan en muchos cursos, en vez de ponerles una mala nota, los califican con un “no todavía”. Algunos podrán decir que estas son sutilezas del lenguaje, pero el lenguaje es poderoso, y te puede llevar por caminos de luz o de sombra. Sentir que es el final, o dibujar frente a ti una curva de aprendizaje.

Hablar en términos de “no todavía” te abre una ventana al futuro. Según Dweck, nos permite desarrollar un growth mindset basado en la idea de que nuestras habilidades se desarrollan. Por oposición, podemos elegir quedarnos atascados en la tiranía del ahora, frustrarnos, y darnos a nosotros mismos el mensaje de que no tenemos posibilidades. Que esto es todo.

A algunos les puede parecer familiar esta situación. Has estudiado toda la semana esa obra o estudio que te asignó tu profesor. Realmente has dejado la vida en eso, además de todo el espacio que ha ocupado en tu mente el darte cuenta que los días pasan, y “el pasaje no sale”. Llega el día de la clase, y muy nerviosos nos presentamos con una extraña sensación de derrota y desafío en frágil equilibrio. Quizás el azar permite que el pasaje salga (ahí está puesta nuestra confianza), pero en realidad estamos temerosos porque sabemos que “el pasaje no está”. Ante esto podríamos tener dos opciones: la primera, ponernos en las manos del azar y la adrenalina; la segunda, hablar acerca de nuestro proceso a nuestro profesor, y pedir ayuda. Transmitir a quien es nuestra guía la sensación de que estamos en el camino, que habitamos un growth mindset, y que en el mejor de los casos, esto se vea reforzado.

Nuestro lenguaje debe cambiar…
En el caso del cuento chino donde el estudiante se frustra, y se abandona ante la desesperanza de no complacer a su maestro, vemos cómo se interpreta esto como un fracaso, en vez de comprender que está en un camino.
Cambiar los “no puedo hacer esto” por “todavía lo estoy aprendiendo”, o el “debería renunciar” por un “podría pedir ayuda” no es fácil. Pero ese cambio en nuestra forma de enfocarlo, que impacta en aquello que nos decimos y por tanto, en nuestra práctica, es la clave. Ahora bien, no sólo hay que entregarnos estos mensajes, sino practicarlos y con esfuerzo, llevarnos a nosotros mismos a ese camino y ser perseverantes en él.

La próxima vez que estés atascado en un pasaje o en una obra, te invito a respirar profundo, cerrar la música (pero dejarla en el atril) y tomar otra pieza o estudio… descansar o hacer otra cosa. De esta forma me comprometo con la pieza, en vez de huir de ella. La dejo para el estudio de la tarde, para el día siguiente, o incluso para algunos días después, pero la tengo ahí porque entiendo que estoy en el camino, en medio de un proceso. No huyo, no la abandono, no me invento que no me gusta.

Los entomólogos dicen que la sensación de la mariposa cuando está a punto de salir de su capullo, es de horror y desintegración, que experimenta la proximidad a la muerte. Pero justo cuando se siente al borde del final, sale del capullo que la alojó durante su proceso de transformación, convertida en uno de los seres más bellos que existen. Es verdad, es una forma romántica y poética de verlo, estudiar una obra y sacar adelante un trabajo es algo más pragmático. Aún así, la metáfora de la mariposa para que entendamos y nos animemos en el camino de crecer, me parecerá siempre certera e inspiradora.

Cuando te enfocas en el proceso…
1. Te haces más fuerte y resiliente. Te enfocas en el desarrollo de estrategias que te permitan optimizar la práctica. Pequeños logros se van sumando y se convierten en grandes triunfos.
2. Sales de tu zona de confort, y se producen mayores conexiones neuronales en tu cerebro. De esta forma, alimentas tu mentalidad de crecimiento o growth mindset. Si practicas esto, con el tiempo se convertirá en un hábito, y cada vez que estés frente a un desafío, tu cerebro te recordará que existen estrategias para enfrentarlo.
3. Proteges tu salud mental, lo que favorece la interpretación.

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